CONÓCELOS

Andrés Hernández García

Gerente de las Salinas Marinas de Fuencaliente

En 1967, Don Fernando Hernández Rodríguez, comienza la construcción de un ingenio salinero en la Isla de La Palma, a pesar de que este tipo de industria se encontraba en detrimento, pues de 60 ingenios salineros en Canarias, a penas hoy existen 5 en activo.

El modelo de construcción de estas salinas es exportado de Lanzarote de la mano del maestro Don Luis Rodríguez, siendo su estructura de fondo de barro y forro de piedra, que describe el actual y característico paisaje salinero, un contraste entre el blanco de la sal y el negro volcánico.

Este paraje fue declarado Espacio Natural Protegido de Interés Científico en 1994 (LENAC 12/1994, de 19 de diciembre), por su importancia entre ornitólogos, botánicos, científicos por su avifauna, microorganismos, y algas que coexisten en este peculiar ecosistema. Un Espacio destacado para la determinación de la Declaración de Reserva Mundial de la Biosfera de la Isla de La Palma.

La empresa ha ido madurando y pasando por varias fases, en su segunda generación, es decir, regentada por Don Fernando M. Hernández Villalba, se consolida comercialmente la marca de Sal Marina Teneguía y se amplía la extensión de la estructura salinera hasta una superficie de 35.000 m2, mediante el Programa de la UNESCO.

Actualmente, la empresa está regentada por la tercera generación familiar, siendo actualmente una Sociedad Limitada, en donde se ha hecho posible el sueño de una lucha que comenzó con la segunda generación: la construcción del Restaurante "El Jardín de la Sal" integrado en el Centro de Interpretación de las Salinas Marinas de Fuencaliente, como complemento a la propia actividad salinera que venía siendo poco rentable.

  • ¿En qué año inicia su actividad en Las Salinas de Fuencaliente?

Me incorporo a la empresa familiar en el 2005, después de terminar mis estudios de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En ese entonces, mi padre me alentaba a que desarrollara mi carrera fuera de la Isla, en otro trabajo que no fuera el de las salinas, puesto que era una actividad poco rentable y muy sacrificada.

  • ¿Existe mucha diferencia entre la actividad de los primeros años y la actual? ¿me podría contar alguna anécdota?

En lo referente a la actividad de extracción de sal marina, se sigue desarrollando como antaño utilizando el rastrillo, la pala y la carreterilla. En su momento, evolucionaron las tareas de molienda y envasado, sobre todo por la incorporación de la electricidad a las salinas en el año 2005.

En la actualidad, estamos desarrollando un proyecto de modernización de la planta de almacenamiento y empaquetado, con objeto de diversificar y cuidar más el producto.

Quizá, como anécdota, el paso de las generaciones familiares por la empresa está en contraste con la evolución de la luz, cómo se ha desarrollado desde la vela y el quinquel, que dieron paso a los motores de manivela y mecha y finalmente, generadores más modernos.

  • ¿La familia Hernández Villalba lleva gestionando las salinas desde sus inicios? ¿cómo surge esta iniciativa?

Las Salinas de Fuencaliente fueron creadas en el año 1967. Son las últimas que se construyen en Canarias. Sin lugar a dudas siguen vivas debido a un gen familiar como es el de la "tozudez", puesto que la familia pasó malos momentos, desde la erupción de un volcán como el Teneguía, hasta una decadencia de la actividad salinera en Canarias que provocó que a finales de los 90 se pensará en su abandono.

  • ¿En qué se diferencia la sal de Fuencaliente del resto de las sales marinas?

Si hay algo que destaca, es sin lugar a dudas la calidad de la materia prima, el agua del Océano Atlántico en una isla declarada Reserva Mundial de la Biosfera: un mar en continuo movimiento, con corrientes que hacen que el agua sea muy pura. A esto también se suma el laboreo tradicional que hace que la sal conserve importantes oligoelementos y minerales.

  • ¿Cómo se lleva a cabo el proceso de recolección?

El principal protagonista es el salinero con su buen hacer, frente a grandes máquinas excavadoras o dragas, como ocurren en las salinas del Mediterráneo.

Una labor donde intervienen elementos naturales como el sol, el viento y el agua. Es un proceso de evaporación, mediante el cual el agua pasa de estado líquido a sólido, utilizando posteriormente el rastrillo para "raspar" la sal que se ha formado en el interior de las salinas.

  • ¿Cuándo fueron nombradas Sitio de Interés Científico?

Las Salinas fueron catalogadas como Espacio Natural Protegido en el año 1987. Posteriormente, en el año 1994, se declaran Sitio de Interés Científico, por albergar más de 30 especies distintas de aves y un hábitat de estudio muy importante en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Este hecho supuso en su momento una bonita declaración, puesto que suponía que el hombre con sus manos, había contribuido a la creación de un espacio de gran valor ecológico, pero a nivel empresarial y familiar (ambas siempre han ido de la mano) ha causado más perjuicios que beneficios, puesto que en un momento determinado supuso que las salinas estuvieran a punto de ser abandonadas, al no existir un documento normativo que permitiera su desarrollo. Por suerte, y después de más de 18 años, este documento llegó y en la actualidad se ubica en las Salinas el Restaurante Temático El Jardín de la Sal, donde no sólo mostramos la historia y los valores de las Salinas, sino fomentamos la gastronomía local.

  • ¿En qué situación se vieron involucrados en la erupción del volcán Teneguía?

Las Salinas estuvieron a punto de ser sepultadas por las lavas del volcán Teneguia, ya que uno de sus brazos se paró a tan sólo 200 metros del Faro Viejo, hubiera así sepultado el viejo sueño de las Salinas bajo las cenizas.

Mi abuela me contó, que durante los largos días que duró la erupción del Teneguia, todas las noches al acostarse pensaba que de esa noche no pasaban, que en la madrugada siguiente las vería sepultadas por el magma, y con ese sinvivir estuvieron unos días, hasta que por fin todo terminó y las salinas continuaban ahí.

  • ¿Cuándo surge la idea de mejorar el entorno y ampliar su actividad?

Surge por la imperiosa necesidad de salvaguardar todo un legado familiar. Las Salinas empezaban a mostrar grandes síntomas de agotamiento, mi padre estaba muy cansado de luchar por esas Normas de Conservación del Espacio Natural Protegido que le permitiera diversificar la actividad, ya que la empresa no era nada rentable. A ello se unía que tres de sus cuatro hijos se encontraban estudiando fuera de la Isla, con el coste que ello suponía. Una situación desmotivadora y desesperante. Pero también comenzaron a oírse los primeros ecos de turismo en la Isla, siendo la zona cada vez más visitada.

Este hecho provocó que las Salinas se abrieran a esos visitantes, primero con un itinerario autoguiado y posteriormente, con el Restaurante Temático El Jardín de la Sal, hablando siempre de ecoturismo y sin que se vieran mermados los valores naturales y culturales de las salinas, nuestro principal objetivo.

  • ¿Qué ha significado para la familia las salinas de Fuencaliente durante todos estos años?

Suponen una forma de vida, todo gira en torno a las Salinas. Es como quien tiene una planta que tiene que cuidar y regar a diario, todos los días del año. Un lugar no sólo de trabajo, sino al mismo tiempo de reencuentros familiares.